EN LA CALLE DE TERESA

En la calle de Teresa parece que nunca entró el sol,de hecho...Los escasos rayos que muy tímidamente pujan por entrar por la Baixa,se disipan contra el primer edificio cuyo lateral,goza de artístico mural en toda su extension,y aprovechando la anterior eventualidad antaño descrita,se muestra ufano y señorial para todos aquellos que sepan adivinarlo.
En la calle de Teresa, parece que no haya pasado el tiempo, sus muros, casi perpetuos, siempre tuvieron como denominador común las humedades acumuladas, bien por las inclemencias estacionales, o bien por que todavía existen humanos reincidentes en su proceder primario, qué se creen que toda vía publica es sinónimo de urinario... También publico...
Dirigiéndonos para la calle de Teresa, bajando desde el Plâ,existe una plaza de pía denominación femenina, donde se encuentra la entrada del palacete  de un genio de las letras catalanas, que sin tapujos y en vernáculo parlamento, no dudo en alabar bondades y denunciar injusticias ante los mal llamados padres de la patria común ,hoy ,la grandeza de tan singular inmueble, alberga permanente exposición de cultura popular y la entrada de carruajes antaño siempre abierta habida cuenta del estado de semi abandono...Algún beso fugaz, achuchón sin malicia y el infinito aprovechar del tiempo antes de llegar al zaguán de ella..
En la misma fachada pero en la parte que da a la calle de Teresa, un obrador artesano hacia las delicias de los viandantes  y demás, con los aromas que desprendían los turrones recién horneados y que además  de apartar   de nuestra pituitaria los resultados de esfinteres incontrolados, nos recordaba que la campaña de navidad estaba cerca,y que Santa LLucia no tardaría en hacerse efectiva  muy muy cerquita de allí...
Y también, muy cerquita de allí, en la misma calle,la puerta de acceso a la finca que albergaba el almacén, antaño cuadra de  la comunidad,y casi en frente, basta con alargar la mano,la editorial, motivo de culto por lo que de desconocido  tenia para el que esto suscribe,y se descomponía viendo como  los sobrantes de las ediciones, se pudrían en la esquina de Sant Pere victimas del incivismo y la desidia del servicio de recogidas de basuras, y en frente mismo en esa misma calle, su puerta, no la franquee con la asiduidad que hubiera querido, pero fueron suficientes las veces que hasta ella llegue en unas ocasiones,y hasta la misma llegamos en otras...
Guarda la calle de Teresa tanta miseria como bondad,recuerdo perpetuo de aquello que se quiere , se puede , pero nunca se hizo efectivo. ¿Seguirá viviendo  todavía en ella Teresa?...


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