Cada día y a la misma hora ,la misma gente acostumbra a hacer lo mismo,y esto que
bien podría llamarse rutina,puede pasar a denominarse bello si nos lo proponemos.
Cualquier día de la semana y a las siete del mismo,el jovenzuelo impetuoso donde los
hubo,coge asiento en el primer vagón del anden dirección Horta(entonces solo llegaba
hasta aquí la linea),extraía de su bolso un libro,y de esta manera amenizaba el trayecto
haciéndolo mas llevadero,excusa perfecta también,para obviar las caras de los allí
viajantes,que parecían a esas horas mas un concurso de caras largas,que de curritos que
iban a cumplir con su sana obligación.
Ella,una señora algunos años mayor que el,intentaba hacerse paso entre la
muchedumbre,y después de conseguir su propósito con cierta maestría,buscaba también
en su bolso y procedía de igual manera que el primero y así hasta Diagonal,luego ella
enlazaba con la linea verde también llamada la "3",y el salia al señorial paseo de gracia
buscando Menendez y Pelayo,que por entonces todavía se llamaba así.
Esa mañana ella esgrimió el mismo libro que el,nada nuevo bajo el sol,si tenemos en
cuenta las novedades literarias de la época y las circunstancias de la misma,la obra en
cuestión,"Y Dios en la ultima playa" de Cristóbal Zaragoza,premio planeta sonado del
año 1979 .
Aquel sábado por la mañana las puertas del metropolitano se cerraban cuando de
pronto,una señora de espectacular belleza madura pugnaba por entrar al vagón,el joven
se levanto de su asiento,como si de un resorte en el trasero le hubiera hecho llevar a
cabo tal acción ,y aguanto la puerta con fuerza para que pudiera acceder la señora.
-Vaya si eres tu,dijo ella a modo de saludo
-Hola bon día...Es lo único que acertó a decir,era aquella mujer que compartía
trayecto,y aficiones literarias,pero este día,estaba realmente... Bella.
-Muchas gracias chaval,¿como llevas el libro?,y explicándole las vicisitudes de lo
enmarañado de la obra,entraron en una amena charla formativa al respecto del mismo ,y
de las predilecciones literarias de ambos,para sus adentros,aquella escena enriquecía
su ego juvenil,además y casi sin darse cuenta,aquella mañana también hizo el mismo
recorrido que ella,ambos bajaron en Fontana,y allí se despidieron hasta el próximo
día,bajando Salmerón,la vía se le hacia un camino de eterna bondad,aunque un poco
mas retirado,pensó que el encuentro había valido todo el sacrificio.
Y el lunes otra vez,las preguntas de rigor,le ofreció su asiento y ella lo acepto,ese
lunes,el transbordo se convirtió en un paseo ,nada que ver con los que a esa hora corrían
por los pasillos para llegar a sus cometidos,ostentando unas caras dignas de entrar en el
libro Guiness del mal humor.
La actividad lúdica dominical,también llamada juerga,le había pasado factura al
chaval,y llegaba tarde a sus obligaciones laborales,respecto al resto de los días,y
perdiendo su metro habitual,el segundo no paro,y al tercero y haciéndose sitio entre la
cantidad ingente encontró un lugar donde aposentar sus posaderas pero...Sorpresa,ella
también cogió ese mismo día y a la misma hora,el mismo tren de el,al entrar en el
vagón,miro hacia donde se sentaba el siempre,pero para sorpresa de ella esta vez,el
joven la reclamaba desde el sitio contrario y desde su espalda.
-Pensaba que hoy no te veía,dijo ella,y el paso a darle detalles de ,la anomalía,ante
la negativa de ella a sentarse en el sitio que el y como siempre muy gentilmente le
ofrecía,opto este por levantarse,y proseguir su viaje de pie al lado de ella,cuan cerca
estuvo de aquella hembra,propiciada la acción por los achuchones de el resto de los
viajeros,bella en demasía a pesar de los años,nunca pensó en tenerla tan cerca,en un
perfecto cuerpo a cuerpo,y no sin cierto rubor el cual,se manifestaba en su cara aun
púber.
De nuevo el enlace sirvió para ir acortando distancias de otra índole,como ya empezaba
a ser normal en aquellos encuentros.el hablaba de sus actividades culturales,y de aquel
circulo de amistades con el que compartía experiencias y camaradería,inquietudes y
desazones,y ella se quejaba,de que su afición cultural la había de vivir sola,ante la
dejadez de un esposo ,febril aficionado a las lides balonpedicas y a las apuestas,las
cuales. anteponía a sus obligaciones matrimoniales.
Una dulce visita(nunca mejor dicho) programada al museo del chocolate,fue la excusa
perfecta para la cita que acabaría por romper el hielo definitiva mente, constructora y
amenisima actividad por tan meloso establecimiento,unas explicaciones sabias,certeras
del prócer que estaba en su salsa en lo que a la especialidad se refería,y colmada
la cita con improvisada y fugaz cena en un local de moda de la ribera,hicieron de
aquella tarde ,una inolvidable experiencia,para poner la guinda a la cita,ella le ofreció
una copa en Boadas,aun sabiendo que la diferenciloa de edad (22 años),constituía
falta ,delito,pero aprovechándose de lata complexión de el mismo,y de la oferta sin
alcohol de tan venerado establecimiento Barcelones,llevaron a cabo el ofrecimiento,un
paseo ameno hasta llegar a las ramblas,sonrisas y gestos que culminaron con un abrazo
que el no quiso despreciar,y la puerta de la Viader fue testigo de aquella por siempre
recordada efemérides,un apasionado beso,que nuestro protagonista supo corresponder
con énfasis casi infantil,y con no poca experiencia en las lides amatorias.
Un aparcamiento al aire libre,hoy ocupado por una edificación de postín,y el interior de
el vehículo de ella,acabaría por colmar la dichosa cita.
Tres encuentros mas tuvieron lugar entre ambos y el ultimo,y después, de nerviosa
explicación por parte de ella,una excusa en toda regla,basto para dejar correr
todo,el,desde su adolescencia,no entendía el porque de la situación y este desconcierto,lo
llevo dos veces a la puerta de su casa para intentar reconducir la misma luego,puesto
en la espera,desistía de tal acción y volvía confundido a casa,ella ,a pesar de su
adulterio ,no estaba dispuesta a perder privilegios por tan particular relación.
Cada día y a la misma hora,el chaval observaba al llegar a la estación de ella para
ver si la veía,pero nunca mas se repitió la escena que antaño vivió,ni tendría amena y
formativa charla literaria con nadie mas.
Un día cualquiera y a diferente hora,una mujer de espectacular belleza madura irrumpió
en el primer vagón del comboi,el tiempo no había hecho mas que acrecentar sus virtudes
físicas,una mirada de sorpresa y un leve saludo con la mano y el desvió de la mirada de
ella,hizo que el resorte que en su día lo hizo levantar ,hoy se convirtiera en monumental
pegote de engrudo que lo pegaba al mismo con una fuerza inusitada,hoy no había libros
de por medio,que buen pasaje este,para plasmarlo con mi pluma,en los anaqueles de lo
imposible pensó el chaval...Y cuanta razón tenia,prosiguió esta vez el itinerario,y la dejo
marchar por aquel rectilíneo pasillo que parecía no tener fin,el transbordo de la vida,los
llevo a cada uno,al destino que para ambos la madre naturaleza sabia,muy sabia ella,les
tenia preparados.

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