SANTA CATALINA 3







 Alguna vez y en alguna otra entrada de este mismo medio, había dejado caer las rutinas de aquel jovenzuelo, que disfrutaba y que muy bien se lo pasaba, en sus jornadas laborales y siempre a pie de su mostrador, entre otras, las comidas del viernes en la calle de Freixures, donde después de suculento y oprobioso ágape ,seguía un paseo por el cercano barrio de la catedral para bajar la ingesta, a esas horas el mismo, estaba lleno de guiris despistados ,algún reconocido carterista, mas esplendido por sus carreras que por su maldad, y gente que como nuestro protagonista, buscaba inspiración en sus rincones.
Sant Felip Neri era uno de sus favoritos, Era grande la historia, a veces sesgada de dicho rincón, aquí en una época mataron a...Y era cierto, solo hace falta mirar sus paredes, pero
a nadie le interesa recordar, que a solo 100 metros de allí, fueron muchos los asesinados por odio a la fe, todos ellos inocentes victimas, merecen igual dosis de respeto y reconocimiento, pero no es mi intención la de ensalzarme en  equivocado foro, defendiendo una tesis que ya muchos conocéis.
Ella rasgaba las cuerdas de aquella guitarra, que auspiciada por la generosa acústica natural que nos ofrece el lugar indicado, daban mas calor al ambiente, incluso mas calidad si cabe, la indumentaria de aquella chica, i inspiraba al joven la figura de una mujer antigua, parecía elegida a propósito para aquel lugar, una pegatina en la caja del instrumento, sobradamente conocida para el, fue el “pistoletazo” de salida, para el inicio de una peculiar relación.
Hablaron mucho, quisieron arreglar el mundo, desde la perspectiva que les ofrecía y aceptaban
lo que aquella pegatina les transmitía, Un viernes a tomar café, al minúsculo Kiosko del Sr. Cuevas, en la misma plaza de Sant Jaume, lugar desde donde se habían vivido aconteceres históricos de vital transcendencia para el pueblo ,y que mas tarde le deparo el ignominioso  destino del cierre obligado, al no superar las “pruebas de aptitud”,que algún desaprensivo ,inculto o mal intencionado politicastro de tres al cuarto, inventó y siempre haciendo alarde de sus malas artes, para privar a la ciudadanía de su propios orígenes.
Otros viernes fueron escenario, el no mas grande mesón del café, lugar en el que su encargado Sr. Gabriel, se inspiraba para hacer factible su pasión por la escritura, tanta parroquia diaria, daba para mucho, y vaya que si lo demostró.
Ella se llamaba Paloma, venia de Madrid, y  estaba estudiando en Barcelona, nunca le dijo que y esto...Le mosqueaba al chaval, que siempre fiel a su línea, ya comenzaba a sentirse atraído por ella, en el estadio intelectual.
La hermana Teresa era una morena guapísima, a pesar de no ir nunca maquillada   , y  siempre ataviada con su habito, derrochaba belleza en todos sus estadios, venia muy regularmente a agradecer al propietario de la parada, su  altruismo, y de paso sugerirle la próxima entrega a la guardería sita en los altos de la catedral, y de la cual ella era una responsable.
-Si no estuvieras casada con el, yo te pediría en matrimonio le decía el chaval, a l que ella contestaba siempre con risas, que estaba muy enamorada de su esposo.
Después de la comanda, siempre llevada acabo con total entendimiento por las partes, el jefe hizo un aparte con el chaval y le indico…
-Este pedido es para cuando plegues, por favor se lo has de llevar solo tu, lo ha pedido la hermana Teresa…De nada valieron las quejas de aquel prócer, el propietario, sin saber darle explicaciones  y fuera de su línea habitual, le daba a entender, que no había otra alternativa.
Con total resignación, nuestro protagonista recogió  el resultado de el altruismo de su superior que se trataba de un fardo de azúcar, y se encamino al lugar de siempre, no llegaba a entender, las dubitaciones de su jefe al respecto de la faena encomendada, en fin…Ya se lo encontraran…
Llego al templo, y desde la sacristía pidió que le abrieran al ascensor, lo esperaba la hermana Teresa  ,pero cuan grande fue la sorpresa, que al abrir la puerta de la estancia no fue tal hermana la que lo recibió ,allí estaba  ella, la chica de la guitarra de la plaza Sant Felip Neri ,la Madrileña de tan castizo nombre, la que compartía ideario y actualidades, ahora comprendía aquella manera de vestir, la falda larga, nada de maquillaje, las conversaciones exentas en todo momento de exabruptos, allí estaba Paloma,( y creo que todavía sigue)..
También allí se hizo el silencio, ahora entendía  la obcecación del jefe en que llevara el paquete fuera de su horario, para poder coincidir, y ante la jocosidad de la hermana mayor, no tuvo más remedio que echarse a reír.
-Esta todavía no esta casada, también le vas a decir lo mismo  que a mi?...
No había lugar para las  excusas, que tampoco deberían de ser necesarias, no había nada de lo que arrepentirse,.el mensaje era harto esclarecedor, no…No había nada…
Han pasado treinta años  , Sant Felip Neri sigue siendo un referente  para el que esto expone, cada  vez que hay ocasión  la aprovecho para perderme por la inmensidad de sus escuetas dimensiones, enseñarle a los míos la artesanal fabrica de jabón y sus orígenes, el significado de los agujeros en la puerta de su iglesia ,que allí rodamos el primer anuncio de un coche líder en ventas y de las vicisitudes que hubieron para llevar a buen fin  el cometido ,las mismas adoptaron un cariz  propio de película de los años 60,y por que no decirlo, si algún músico callejero rasguea con sumo virtuismo su  instrumento, dejarme llevar por los acontecimientos y el lugar, Santa Catalina no fue baladí

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